Pantín Classic PRO

A finales de septiembre de 1988 se celebró el primer Pantín Classic, un campeonato que acabó con el triunfo de Jorge Imbert, por aquel entonces campeón de España y que había llegado a la prueba por casualidad. Desde aquella edición el torneo fue creciendo de categoría hasta que en 1993 entró a formar parte del campeonato del mundo, calendario que no ha abandonado en todos estos años.

Fieles a su cita, y pese a las dificultades del camino, surfistas, organización y público no han dejado de acudir cada año a la playa de Pantín, asentando una prueba que hoy en día está entre las de mayor solera del planeta.

En septiembre de 2012 el Pantín Classic cumplió 25 años, un cuarto de siglo disfrutando del mejor deporte y del mejor espectáculo, con una filosofía de respeto total por la naturaleza y el medio ambiente. En 2016 tuvo lugar entre el 30 de agosto y el 4 de septiembre y lo hizo celebrando su reciente nombramiento como Fiesta de Interés Turístico de Galicia.

Después de tantos años, muchos son los componentes del éxito de este campeonato, pero una de las claves la ofrecían los propios organizadores en la revista oficial de la edición de 2010: ¿Por qué Pantín?

Sin duda más de uno se lo ha preguntado alguna vez. ¿Por qué en Pantín? Habiendo otras playas mejor comunicadas, más populares, con más infraestructuras, incluso con mejores olas, ¿por qué organizar una prueba del circuito mundial de surf en Pantín?

El impulso originario nació hace ya 23 29 años, cuando el surf era una pequeña criatura en crecimiento en nuestra comunidad. En 1987 no existía ningún club, ninguna tienda de surf, y menos un campeonato relacionado con nuestro deporte. Por tanto y con la idea de cubrir este vacío nacían casi al unísono el Océano Surf Club (club organizador de la prueba durante sus primeras 20 ediciones), la tienda Aquasurf y el Pantín Classic. Este último con un reto: organizar un evento que se pudiese equiparar a los que por aquel entonces ya existían en Francia, California, Australia o Hawai. Olas e ilusión no faltaban.

Entre todas las playas se eligió Pantín por una serie de motivos que el tiempo han demostrado como claves para que el campeonato se haya podido celebrar con éxito en las anteriores 22 29 ediciones.

Por su orientación Pantín, junto con Campelo, es la playa de nuestra costa en la que el oleaje entra de un modo más directo, y por tanto el lugar en el que normalmente, y para las direcciones de mar más frecuentes en el noroeste gallego, tendremos las olas más grandes, factor muy importante sobre todo cuando hay poco mar. Por otro lado, y a pesar de ser la playa en la que el mar entra con más fuerza, debido a la configuración de la costa en su entorno y la forma de la propia playa, Pantín es el arenal que aguanta olas de mayor tamaño rompiendo de modo ordenado, olas surfeables de hasta 5 metros, cosa impensable en las demás playas.

El canal a la derecha de playa permite además acceder a la zona de rompiente con rapidez. Por tanto Pantín admite tanto las olas más grandes, como es la mejor playa cuando las condiciones son pequeñas. De hecho, y de voz del jefe de jueces de la ASP, en Pantín se han celebrado, en toda la historia del surf profesional en Europa, los campeonatos con las olas más grandes y las más pequeñas.

La forma y pendiente de sus fondos nos ofrece además buenas olas tanto en marea baja como en marea alta, lo que permite el desarrollo del campeonato en cualquier condición de marea sin tener que mover la infraestructura del mismo a otro emplazamiento. Esto permite poder desarrollar en condiciones normales un campeonato durante todas las horas de luz del día.

Por último, y no menos importante, la infraestructura que se ha ido creando estos años en la playa, permite organizar un campeonato de esta categoría con un coste razonable.

La disposición del “outeiro”, que domina la playa, crea además una grada natural lo suficiente cerca del mar para que un buen número de espectadores puedan disfrutar del campeonato.

En 22 29 años las olas no han faltado nunca a la cita de Pantín. Es esa la mejor garantía que una playa puede ofrecer a un campeonato de surf.